viernes, 30 de enero de 2009

Funeral Blues.

Stop all the clocks, cut off the telephone.
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
scribbling in the sky the message " He is Dead."
Put crêpe bows round the white necks of the public doves.
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever, I was wrong.
The stars are not wanted now; put out every one,

Pack up the moon and dismantle the sun.
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.
W H Auden.

Tengo más de treinta!!

Hoy una compañera de trabajo cumple 31 años, y le dije, los unos suenan menos dramáticos que los TA!, Treinta, cuarenta… y me dijo, son treinta lo mismo… treintaaa!.
Volví a casa pensando qué edad son los treinta?… Al llegar encontré un mail de un amigo que escribía “me di cuenta tarde de que cumplí treinta”… y el tema empezó a crecer solo, hasta ocuparme toda la cabeza, cualquiera que me conozca sabe cuán difícil es que deje de pensar y hacer dos o tres cosas al mismo tiempo, y que algo me ocupe "toda" la cabeza… eso también fue parte del análisis: Cuánto me habrán cambiado los años y no me di cuenta.

De pronto me reencontré con la que era a los cuatro, la desesperación de tener una hermana, que tengo, el aburrimiento reapareciendo a cada rato, como un monstruo que te pisa la cabeza, igual que ahora. Mi abuelo, Julio Iglesias cantando” Manuela” en el Torino, que para mí era un avión y en ese momento un avión era algo maravilloso y lejano, no era el trabajo de todos los días. Me vi jugando con mi papá en la playa y de pronto lucía un hermoso pullover que mi mamá me había tejido.
No pude hablarle, no quise molestarla. Cuánto de esa nena que creció conmigo, cuánto hay hoy en mí y dónde me habré olvidado esa forma tan inocente de mirar…
Fui a verme al espejo, era cierto lo que decía mi vieja, la cara me creció más que los dientes -por suerte-, y si no fuera por estos kilos de más que arrastro, diría que no llegué tan mal a los 32, me miré a fondo y pensé, debe haber algún líquido para generar brillo de inocencia en la mirada.. y si no lo hay, alguien debería inventarlo.
Yo hace veinte años lo hubiera inventado, como inventé un perfume en pasta mezclando talco, dentífrico, crema de manos y perfume importado de mi mamá, o una forma rápida de secar zapatos metiéndolos en el horno hasta que parecieran buñuelos…

Me reí, me di cuenta que me reía de mi misma, y seguro, eso es algo que aprendí con los años…
A la tarde volvía al trabajo y manejando por la ruta al atardecer, miraba el mar, de pronto me acordé de cuando me despedía del mar hasta la próxima vez, y una lágrima empezó a correr hasta convertirse en una chica, sentada a mi lado, en el auto, una yo adolescente.Ella también lloraba, pero por otras cosas, casi le digo que no llore tanto, pero me callé, quizás no hubiera crecido como crecí si no me hubiera auto regado tanto…

Le dije que todo iba a estar bien, y no me creyó, de antemano sabía que no me iba a creer, entonces hice un silencio que le molestó, como me molestaba en esa época no poder “leer” los pensamientos de los demás en los silencios.
Con la ventaja de saber qué estaba pasando, le dije que lo que piensan los demás de uno no es tan importante como lo que uno piensa de si mismo, me dijo que de esa forma nadie la iba a querer, respondí presurosa: nadie te quiere por la cantidad de cosas que hagas bien, ni por todas las reglas que seas capaz de cumplir, te quieren por lo que sos, nunca le vas a caer bien a todo el mundo, que te importe sólo lo que vos pensás y sentís, las respuestas ya están adentro tuyo…

Me miró con desconfianza, todavía le faltaban algunos años para llegar a creer eso.Vos sos tu eje, no pierdas eso. Al escucharlo me dijo egocéntrica y me resitó un sinfín de virtudes que debía uno tener para que los demás tuvieran buena opinión de uno. Le dije que quien te dice egoísta está diciendo “dejá de pensar en vos y pensá en mi… y entonces quién es el egoísta?”…
Se encolerizaba respondiendo y me llenó de nostalgia el fervor perdido.
Automáticamente pasó a hablarme de un montón de causas justas y humanitarias, y discutimos sobre cuán conformista soy al decir “el mundo no es un lugar justo, eso es como el viento o las mareas, podés conocerlo, no controlarlo”. Argumentaba que sí podía cambiar el mundo...
Mejor cambiaba de tema.
Le pregunté quién quería ser a futuro y sus sueños eran tan distintos de la que soy hoy que casi me vi tentada a explicarle por qué tal o cual cosa ya no tenía sentido. Sonaba tan segura y apasionada cuando hablaba…
Compartíamos los afectos, pero su mundo afectivo se limitaba a la familia y algún que otro amigo, quise explicarque que se aprende a perdonar, que no tiene demasiado sentido guardar rencores, pero me dijo que si me dejaba basurear era problema mío.
Iba a contarle algunas cosas, a sugerirle que fuera menos estricta que se perdonara más cosas, y que perdonara más, que aprendiera a reir, pero en ese momento era muy complicado, y para complicada ya alcanzábamos las dos.
Me habló de un chico, del corazón roto, le dije que todo pasa, y que algún día iba a poder hablar con ternura de esa persona, qué el nunca la olvidaría y que mucho después sería ella la que pondría fin a la relación, con la certeza de que no había amor, simplemente cariño, pero hablaba tan dolida de morir de amor, que me costó mucho explicarle que el amor no es una tormenta de verano refrescante y agobiante, impredecible y temeraria, sino más bien es como despertar un domingo cuando uno ya no tiene más sueño y escuchar una buena canción con un café en las manos, es un transcurrir feliz y natural, lleno de armonía y que no por ser armónico es menos intenso…
Insistía, confundía el amor con el apasionamiento y el deseo, que empezaba a experimentaren la piel y en ese estallido, morir de amor es tan real como vivir.

Y está bien que fuera así, está muy bien, después de todo no tiene ni veinte años, cuando conozca este amor maduro que supera el enamoramiento, que tiene un poco de romance y mucho de sabiduría, comprensión y respeto mutuo, lo sabrá valorar y para entonces la muerte será algo mucho, mucho más real.

Ansiaba independencia y libertad, me gustaba escucharla elaborando teorías que aún comparto, y otras que no.
Discutimos un rato, casi le digo que no se apure, que todo llega a su tiempo, que no despere, que aprender a esperar era una de sus tareas más arduas, pero no pude, sigo siendo la misma “hacedora”, la ansiedad es mi tema más difícil de manejar, la praxis sigue siendo más difícil que la teoría.
Enfatisé: Cometé todos los errores y algunos más también- y como decía mi amigo en su mail, casi me pongo a hablar como García Marquez," las cosas valen por lo que significan…" pero me acordé que en esa época odiaba las frases hechas, y que solo creía en las frases que yo misma acuñaba, en mi mundo lleno de certezas.
Entonces pensé en vos alta, te vas a romper el alma para seguir adelante, te vas a dar la cabeza contra la pared, y también contra el marco y la puerta, no hay negros y blancos, hay miles de matices de gris, como el caleidoscopio, girá un poco para cambiar el ángulo y vas a ver las cosas de otra manera, duele, pero cada golpe vale la pena.

Su cara se desencajó… Y me dijo, qué harías y qué no, si tuvieras mi edad… Parece fácil, y sin embargo no sabía qué decir.
Cómo sintetizar algo, si todo lo que soy tiene el peso de los años idos…
Me quedé en silencio otra vez, y floreció su verborragia…
La escuchaba, me escuchaba, con esas frases tan extremistas y dramáticas con las que ya no me sentía identificada y con la vocación de vivir a pleno escondida en algunos sueños que todavía tengo pese a no reclamármelos todo el tiempo...
Algo me decía que yo era el producto de aquella vorágine.Me pidió que le hablara con el corazón, que le confirmra que ya nunca volvería a ser feliz, solté una carcajada, y me miró furiosa, entonces pasé por mi mente miles de momentos felices que harían volar a cualquier Wendy y le dije que tenía razón, que estaba en su derecho de ser desdichada, pero que no se olvidara que tenía en las manos las llaves de la vida, que es cierto que hay gente que nunca va a querete, porque te ama quien además de la simpatía te valora y te respeta, pero que el respeto no es lo mismo para todos y que no todos queremos de la misma manera.
Soy tan distinta de los sueños y anhelos de esa chica, que no podía dejar de sonreír al mirarla, “el camino es bastante más alambicado de lo que te imaginás, pero vos podés.
Europa no es la meca, ni el derecho es tu némesis.
Sé más joven ahora que sos joven… jugá un poco más y lee menos los diarios, que para ser adulto tenés toda la vida”.
Me dijo que no estaba consejos tan idiotas, y que no le había respondido la pregunta. Qué harías vos en mi lugar, eh?, justo llegamos al trabajo, estacioné el auto, miré el reloj, respiré hondo y respondí: Sería mucho menos responsable…
Asombrada, no esperaba esa respuesta de un adulto, justamente ese era su punto fuerte con los adultos… entonces empecé a bajar del auto, me tomó del brazo y dijo:- quedáte, terminemos de hablar-,bajé la mirada: no puedo, no me gusta llegar tarde… me miró con desdén y se bajó del auto, marcando la contradicción, dio un portazo gritando que era una mediocre, una conformista y que mejor no me volviera a ver más, a ver si se convertía en una don Nadie como yo.
Se fue sin despedirse, quería decirle que no me deje sola, que venga conmigo, pero ella todavía no entiende la soledad como yo.

Se esfumó y me dejó pensando que todavía tengo un montón de cosas que puedo hacer, miles de sueños por cumplir, que como diría Virginia Slim, “has andado un largo camino muchacha”…

Me dejó pensando en todo lo que yo quería y esperaba para mis treinta y en todo este tiempo transcurrido, cuánto en mí hay de esa propaganda de vino pegada como forro en la carpeta de quinto año… “vivir apasionado” y cuántas similitudes entre esa imagen y el Guernica que miro hoy a diario con adoración.
Sigo viviendo apasionadamente con el aggiornamiento necesario de los tiempos.

Vivo en la ladera de un cerro de la desierta costa patagónica, en un barrio de diez cuadras, mi calle no tiene nombre de calle y el cartel que puse junto a la puerta es muy bonito, pero parece que desde la vereda no se lee, todo esto sería una buena escusa para que no me llegara la correspondencia, sin embargo me pasaba lo mismo cuando vivía en una gran cuidad.

Estoy condenada a enterarme tarde de todo y no me preocupa, en definitiva, es una condena menor.
La idea de los treinta tomó cuerpo en mí hoy, con 32 larguitos, se me vino a la cabeza de golpe, me colmó el cuerpo, la sangre, el alma, no como una agenda llena de puntos pendientes, sino, concretamente, con alegría por el camino andado y la tranquilidad de saber que no dejé de ser la persona que creció conmigo, con la necesaria paciencia y tranquila madurez que te dan los años.

No se lo dije, pero eso también es un logro.

Paula

Reglas para clientes.

Sí, han leído bien, estas son reglas para clientes, para gente que será atendida por otra gente, en un servicio cualquiera…
Hay notas, ensayos, cursos, libros, bibliotecas enteras sobre reglas de atención al cliente, como se diría en lenguaje metafórico, ríos de tinta han corrido bajo este tema. Y sin embargo, por qué nadie se atreve a escribir reglas para un cliente ?, quizá porque es una obviedad, porque con las normas de protocolo alcanza, porque no es políticamente correcto en una sociedad de consumo donde se supone que el cliente siempre tiene razón, ilimitadamente . Éste el es problema que se me presenta, el cliente tiene razón si no quiere pagar? el cliente tiene razón, si me echa la culpa del divorcio de sus padres, de que su esposa engorde, de que el novio de su hija sea un malandra?.
Al cliente hay que darle todo lo que quiere, incluso si quiere llevarse mi cartera a su casa? O quiere venir a ver la tele a mi living? O que le de el teléfono de mi compañera?

Creo que el concepto de empatía al cliente ha sido tergiversado y manipulado en los últimos años.
Primero, por los profesionales de recursos humanos de la empresas, que, en su gran mayoría han tenido poco o ningún contacto con el cliente directo. Y finalmente – y por sobre todo- por el mismísimo cliente, que espera que quien lo atiende asuma un rol padre-dios todopoderoso y le solucione absolutamente todos sus problemas -incluso aquellos en los que se metió por imbécil- y que lo haga con celeridad y calidez, y obviamente dando prioridad a su tema por sobre los otros.

A veces, cuando escucho a seis o siete personas pidiendo algo al mismo tiempo a una sola persona, y gritando para imponer su pedido o reclamo, por encima del de los demás, me pregunto, qué les hace suponer que este pobre ser humano entiende algo de todo lo que están diciendo?, qué les hace suponer que lo que tienen para decir es más importante que lo que el otro dice, o más importante que aquello que esta persona debería estar haciendo, en lugar de poner cara de nada mientras lo aturden?.
Nunca falta quien quiere sentirse menos egocéntrico y dice, yo se que no tenés nada que ver, pero sos la cara visible… Y si sabés que no tengo nada que ver, por qué me gritás a mi?... eh? Y si soy una cara visible, qué te hace suponer que tomo decisiones?, la gente que toma decisiones, llega a una oficina en un piso 9 a las 10 de la mañana y casi nadie le conoce la cara…

Bien, realizado el preámbulo, vamos a empezar por el principio, antes que todo este coctel de ideas se convierta en un tsumani al borde de mi boca.

Primero y principal, norma básica de protocolo, norma esencial de convivencia, cuando alguien te dice BUEN DÍA, es esperable que respondas… Buen día! Es tan difícil?, simplemente, un buen día de respuesta a quien está poniéndote una sonrisa y saludándote. Por favor y gracias, son palabras que abren un mundo más relajado. Y si te dicen gracias, es óptimo responder al menos con una sonrisa, sobresaliente sería decir, de nada…

Aunque creas que escuchaste todo, no te des vuelta y dejes al otro hablando solo, menos para venir a los cinco minutos a preguntar lo mismo que antes no te pareció importante escuchar. Gracias por tenerlo en cuenta.

Por favor pedí exactamente lo que querés, el otro no lee la mente, o no estaría atendiéndote a vos, estaría por ahí adivinando mentes poderosas para sacar rédito. Los balbuceos y las palabras inconexas son inaceptables, si esperás que el otro te entienda, es necesario que articules oraciones con sujeto y predicado, un verbo al menos, y de ser posible, que hagas una pausa, entre una y otra oración, los conocidos puntos. Las palabras como COSA, COSITA, MÁQUINA, AHÍ, ÉSTA, ÉSA, AQUELLA, PAPELITO, APARATO, EH… LA LA… LA… ESO… NO IDENTIFICAN NADA, es decir NO ayudan, por favor utilizá sustantivos, que más allá de la problemática propia de la comunicación, un sustantivo es de gran ayuda, ESO, ESA COSA, puede ser desde un misil hasta un kilo de arroz.

Los diminutivos son graciosos para el lenguaje de los niños, una niña de 6 años diciendo es mi “osito” Ramón, es simpática, alguien de cuarenta preguntando - a qué horita viene el avioncito? Es, como mínimo ridículo, y sobre todo si se está refiriendo a un Jumbo 747 400 de más de cuatrocientas plazas y casi sesenta metros de ancho por nueve de alto.

Y ya que estoy en el rubro preguntas, sería grandioso que preguntes lo que necesitás saber, lo que realmente necesitás saber, voy a dar un ejemplo de diálogo cotidiano:

- A qué hora llega?– suponiendo que habla de el avión

- A las diecinueve veinte. – o sea a las siete y media?,

-Mmm, siete y veinte, si.

- Ah! viene atrasado?.

-No, el horario de arribo es 7.22, está a horario.

-ah!!! Y cuándo se va?-(otra vez suponiendo, que lo que pregunta es la hora de despegue del vuelo y no la hora en que yo me voy a mi casa)

- A las 8.15.

-Ah! Se va a atrasar acá?...

- No sr, ése es el horario de salida. (Mientras tanto la cola de gente que espera ser atendida crece en forma exponencial)

- Y tarda más de media hora en irse?
Pienso: a dónde te lleva esta pregunta, pensás aplicar como jefe de programaciones? Pero respondo:

- si sr, tiene 40 minutos de escala.

-Ah! Hace escala?...

- No sr, es vuelo directo, se dice tiempo de escala al tiempo que está parado acá. O sea, el avión tiene que estar parado acá 40 minutos entre que llega y se va.

- Porque hace tres años, una vez yo fui a viajar y el avión se rompió y nos quedamos ahí…

- Puede ocurrir cuando se opera una máquina. Pero está llegando a horario y diariamente llega y sale en 40 minutos. (Pienso… una vez en 1980 a mi abuela se le soltó la rueda del auto… entonces debería contratar un gomero que venga todas las mañanas a revisarlas antes de salir)

-Pero entonces está a horario?.

- Si Sr.- Y mañana entonces estarán a horario los vuelos? porque tengo vuelo mañana a la mañana desde otra cuidad, pero justo vine a acompañar a mi amigo…

Fin de hablando claro.

Espero que se haya entendido. Y como post data sencilla, gracias por no preguntar dos veces lo mismo, o repreguntar la respuesta que oíste perfectamente.

Siguiente norma de convivencia: Esperá tu turno.
A veces se me ocurre que la realidad argentina, harto inestable en los últimos años, nos ha hecho sentir tan poca cosa, que vamos por el mundo haciendo crisis de protagonismo. Finalmente me convenzo de que no, que no es tan complejo, creo, más bien, que la contrapartida de un mundo globalizado es el individualismo, y el individualismo mal entendido hace que crea que el mundo gira a mi alrededor. Walt Witman mal interpretado, somos únicos solo para nosotros mismos, no somos el centro del universo y lo que tenés para decir no es ni más, ni menos importante que lo que el otro ser humano al lado tuyo tiene para decir. Justamente por eso hacemos cola, para que, en igualdad de condiciones, quien llegó primero, sea atendido primero. Por qué interrumpir por el costado, pasando por alto las 100 personas que esperan, e ignorando completamente al sujeto que está siendo atendido? Regla de educación: no bufes, ni aún siendo un niño, no somos búfalos, no bufamos. Cuando te responden: “ Si me aguarda por favor, cuando termino de atender al Sr, le contesto”. Te están diciendo, maleducado esperá tu turno, entonces lo peor que podés hacer es bufar. Y menos llenando de saliva y gérmenes el mostrador.

No se quién sos, de verdad, no lo se, ni me importa saberlo. No es correcto asumir que el mundo entero te conoce. Es esperable que alguien se presente, antes de empezar a hablar como si uno tuviera la obligación de saber quién es. No te enojes porque te pidan el documento para hacer un trámite. Tampoco nos interesa si saliste feo en la foto, y especialmente a las estrellitas en ascenso, no nos importa tu verdadero nombre ni tu año de nacimiento, no lo memorizamos, es más, quienes trabajamos recibiendo documentos, ya vimos la fecha de nacimiento de todas las divas y stars de la farándula y no llamamos a los programas de chimentos a desmentir la edad. Tu edad solo te importa a vos, simplemente debo controlar que tengas la documentación en órden, ya sea para venderte con una tarjeta de crédito, para embarcarte en un vuelo o para atenderte con un médico. No hay ningún caso registrado de un empleado que se haya burlado del verdadero nombre de un travesti, en consecuencia, no te preocupes, no “queremos”, sino que “debemos” ver tu documento.

Siguiendo con el momento justo en el que llegaste a un mostrador a ser atendido, por favor, apagá tu celular, a nadie, ni a quien te atiende ni a las demás personas en el lugar nos interesa el resultado del test de embarazo de tu hermana.

Asimismo, y por cortesía, si están de a dos o más, interrumpan la conversación que estaban teniendo, por unos minutos, sólo hasta que terminen el trámite, no sólo, a quien te atiende no le importa qué te dijo el mecánico sobre el tren delantero, sino que, el simple hecho de esperar a que termines tu charla, es una falta de respeto para quienes esperan por ser atendidos. Y paralelamente obligás a quien te atiende a ser maleducado, porque se ve en la necesidad de interrumpirte.

Gracias por llegar a horario. Nadie debe esperarte bajo ninguna circunstancia, nunca.
No hay escusas valederas para llegar tarde, ” Si estás apurado salí más temprano” rezaba un mural en una ruta, es cierto. Y si cuando el avión se retrasa, te pido disculpas, se ofrece una compensación económica y podés hacer todas las quejas. Cuando vos llegás tarde,a cualquier lugar, pedí disculpas, todos podemos tener imprevistos, pero nadie tiene la culpa. No es válido enojarse con quien te dice que llegaste tarde, o que no te esperaron. Y el hecho de que alguna vez te hayan demorado a vos, no te da derecho a demorar a los otros que llegaron a horario.

En el caso de la aeronáutica, demorar también a todos los demás que esperan en otros aeropuertos a que ese avión llegue, es como el efecto mariposa, 15 minutos de espera en Bariloche se convierten en demora para ese avión en sus sucesivos viajes a Trelew, Tucumán y Posadas.
No podemos hacer un plebiscito para ver a qué hora sale un avión o empieza una película en el cine. Tiene un horario. Hay que cumplirlo y esto es también va dirigido a mi empleador. Gritar cuando el avión se fue, no te lleva a ningún lado. Literal y metafóricamente hablando.

Visto en la necesidad de hacer un reclamo, sé razonable, de lo contrario es una total pérdida de tiempo. Por ejemplo, de qué sirve que me queje con la cajera del súper porque no fabrican más la TAB? O que acuse al empleado de seguridad del banco porque el cajero solo tiene billetes de cien? De nada, absolutamente de nada.
Hay realidades, que, por más injustas que parezcan, son y como repito siempre, si alguien te dijo que la vida era justa, te mintió. Soy gorda y por ahí andan caminando mujeres con cuerpos esculturales, que han hecho muchas menos dietas que yo. Un amigo se quedó pelado a los 23 y tengo conocidos de 60 con más pelo que mi felpudo. Hay circunstancias que por más injustas que parezcan son así. Por ejemplo, si la agencia de viajes te sacó boleto para mañana, tu lugar está reservado para mañana, si hoy no tengo lugar, no tengo, no cambia nada que grites que vos le dijiste bien clarito el 22 y reservó para el 23, que tenés entradas para un recital hoy, etc, etc. It’s done. Veamos cómo lo solucionamos de la mejor manera posible. Quedarse en el lamento es sólo una pérdida de tiempo y un fastidio.
Otro ejemplo, si el vuelo se cancela, tenés unos minutos de enojo lógico y comprensible, pero llega un momento en que la impunidad por el vuelo cancelado se termina.
Para empezar, si hay problemas meteorológicos, qué tengo yo que ver? ni yo, ni vos ni la línea aérea, en todo caso sacudile la sotana a San Pedro. Si pudiera adelantarme a los sucesos meteorológicos ni yo, ni mi hermana, ni mi mejor amiga nos hubiéramos casado un día de lluvia. Y en las cancelaciones por motivos empresariales, hacé el reclamo. Punto. Acto seguido veamos qué opción te conviene, cómo podés llegar a destino lo antes posible, porque el avión ya no va a venir, no importa si gritas o zapateás, un berrinche como máximo va a terminar en una intervención policial, pero nunca en des-cancelar el vuelo, no vamos a llamar a nadie y decirle, che, uno se enojó, mandame el avión. Vamos a llamar a la policía, Che uno se descontroló… y vamos a quedarnos “guardados” hasta que llegue la policía y estemos seguros que no se pone en riesgo nuestra salud física. Una total pérdida de tiempo. Te aseguro que cuando la decisión de cancelar está tomada, al empleado del mostrador se lo informan y ya no hay nada que hacer al respecto.
Lo mismo si te falta una valija. Tratemos de empezar la búsqueda lo antes posible, porque el avión llegó y tu valija no vino, no la podemos tele transportar. Ya está hecho, no vino, primero iniciemos la búsqueda, después vehiculizá la queja por donde corresponda, llámese libro de quejas, oficina de atención al cliente, lo que sea, pero no esperes que manden un avión especialmente para traer tu valija, o que el empleado la haga aparecer en el mostrador por arte de magia.
Ah… cuando toman el reclamo o búsqueda te preguntan la marca y el contenido, es eso, una búsqueda, para encontrarla lo antes posible, es el momento menos indicado para mandarte la parte y mentir, primero porque no nos sirve buscar un bolso Louis Vuitton, mientras el tuyo marca Harry de la salada, espera desde una esquina del sector reclamos hasta que leemos el marbete porque no aparece nadie que lo reclame, y segundo porque los bolsos llegan, casi nunca se “pierden” siempre llegan y voy a ver que tu porta traje samsonite con dos trajes Armani y una docena de corbatas Dior, es una Bolsa de plástico grande con la que te vendieron el traje marca Rigar’s que tiene adentro un solo traje de poliéster.
Entre nosotros, evitá hacer el ridículo.
Hablando de valijas. Reconocé tu valija y si sos incapás de reconocerla identificala con una cinta, un moño, una pintura o una pegatina, lo que sea. A cada quien le importan sus pertenencias, no las tuyas. Nadie es culpable si te llevás la valija de otro, solo vos. O acaso te piden la partida de nacimiento en la puerta de la escuela para que no te lleves un hijo ajeno?
Uno debe reconocer lo propio, y se debe hacer responsable de ello.

Finalmente, y para evitar escribir un libro. Nada está dirigido, como un dardo, exclusivamente a vos, lamento comunicarte que no sos tan importante, no malgasto mi tiempo en hacerte maldades porque sos vos, exclusivamente, nadie lo hace, no te tengo bronca, gracias por no fastidiar con tu ego herido. Si este avión no trae fila 3, no trae, y nadie lo cambió específicamente para perjudicarte, la fila 3 no existe, y parado contra el mamparo no podés ir, entonces vas a ir sentado en otra fila "igualita", pero que no dice 3. Tené en cuenta que cuando comprás un boleto, comprás un compromiso de transporte entre dos ciudades sujeto a condiciones contractuales. No comprás un asiento en particular, si cuando te toca el turno no hay más ventanillas disponibles, no hay. Aviso colateral: la gente que llega más temprano que vos, puede que quiera el mismo asiento que vos, nadie llega temprano diciendo: -dame un asiento entre dos personas, en el fondo al lado del baño, así les dejo los mejores a los que llegan últimos.
Otro aviso: existe un asiento tan amplio hacia adelante como la puerta de emergencia, y hasta es más ancho!!! se llama clase ejecutiva y cuesta un poco más. No te neurotices con la puerta de emergencia, no es para cualquiera y es una gran responsabilidad.
Concluyendo, ya que el anecdotario lo dejo para otro día, no grites, no agredas, no insultes, amparado en la impunidad que te da que el otro está trabajando y no te puede responder.
No amenaces, sólo vas a quedar como un mal educado.
No va a venir alguien “responsable”, a lo mejor conseguís otro empleado con más jerarquía, pero no existe ni Pepe Aerolíneas ni Juan Edesur.
Tampoco grites que sos usuario frecuente, por más que para tu vida, el uso que hacés sea “frecuente”, a los verdaderos frecuentes, los conocemos perfectamente, conocemos el apellido y que asiento en el avión le gusta. No grites que viajás todas las semanas, porque de ser así, incluso si viajaras cada dos semanas, te conoceríamos. Entonces perdés credibilidad, pierde valor todo, ya que además de ser un desubicado que grita, sos un mentiroso.
Tampoco es conveniente decir: no sabés quién soy!!! Primero, si no se quién sos, es porque tan importante para mi vida, no debes ser, no me subestimes.
Segundo porque los que tenemos timming en atender al público sabemos que la gente de dice eso, es nadie. El sujeto que tiene poder no lo esgrime como una guillotina sobre el cuello de otro, no le hace falta.

Agradecemos no te enojes si pedís una excepción y te responden que no, los empleados, generalmente no estamos autorizados a infringir reglas empresarias, no podés llevar 80 kg de equipaje sin pagar exceso. No lo decido yo, el peso va registrado, entonces o lo pagás vos, o lo pago yo, y adiviná qué elijo?
No te podés llevar el chango del súper a tu casa, por más que te haga falta. No te pueden poner trifásica y que aparezca como luz para hogar. No te podés llevar los chalecos de emergencia del avión, ni las cucharitas de un restaurant, ni la alfombra de un hotel .
No pidas estupideces, y si las pedís, aceptá tranquila y amablemente un no por respuesta.
Y esto por favor, va también para la vida cotidiana, no me sigas en el súper, para preguntarme a qué hora hay vuelo dentro de seis meses, ni la tarifa a Miami, no soy la computadora, soy un ser humano y si estoy en la verduleria es porque no estoy trabajando. Gracias por entender que tenemos horarios. Así como nadie pretende ir al banco a las dos de la mañana, yo también cumplo horarios, no soy un esclavo, cuando me tengo que ir, me voy, no me persigas por el estacionamiento del aeropuerto y gracias por no llamar a mi casa para preguntar por tu vuelo, por más que seas la novia del primo del vecino de enfrente.

En síntesis, cuando te veas frente a un mostrador, en lugar de cliente, por favor limitate a comportarte como un ser humano, adulto y educado.
Todos te lo agradeceremos.

Inmigrantes, emigrados, los Idos.

Ser un ido es no ser de ningún lado, o ser de varios.
Hay gente que tiene la dicha de nacer en el lugar al que pertenece, otros, lo encuentran a la vuelta de a esquina o en la primer parada de tren.
Algunos han gastado sus golpes de reloj entre aquí y allá hasta que llegaron a su lugar, y finalmente estamos los nómades, que hemos parado en demasiados lugares sin poder echar raíces en ninguno. Somos los idos.
He sobrevolado laberintos palaciegos, entre candelabros, abracé la aurora en cristales de Checoslovaquia, dormí mi alma en playas cálidas en las que solo habitaba la luna.
Caminé y caminé y caminé, con la frente al cielo en ciudades ultramodernas y el corazón en las manos en pueblos miserables… tantos rumbos en los pies y en el alma. Y cada atardecer y en cada nueva carretera vas juntando y dejando un algo atrás.
Entre tantas ciudades y tanta gente. Los idos tenemos una constante. No somos de ningún lugar. Comúnmente la gente pregunta de dónde somos, en ese momento el ido dibuja una mueca. Del lugar donde nacimos?, del lugar dónde más tiempo hemos vivido?, del lugar donde hemos llorado, donde están nuestros muertos?, soy de aquí, de ahora?.

Ser y estar son cosas bien distintas, aunque los ingleses no se hayan enterado. Ser de allá y estar aquí, o ser de aquí y querer estar allá…
A veces todo se resume en un no estar, para ser. Y la mayor parte del tiempo es ser, más allá del estar.
Lo más difícil de emigrar es estar lejos de la gente con la que crecimos y estar cerca de gente a la que no entendemos, y a veces viceversa, y a veces yuxtapuesta.
La soledad me sobrevuela.
No es una soledad general, del descontento, ni de angustia, es la soledad de este o de aquel, de tal o cual. La soledad de la charla con mate con aquella amiga del alma, la soledad de la comida de mamá, la soledad de una sonrisa. Y en general a los emigrados, inmigrantes, no es una soledad que nos pese como una mochila, sino, más bien como una aureola, ahí, sobre la cabeza, sin peso, sin punto de apoyo, sin retroalimentarse de nada del yo, pero pese a ello, está. Simplemente está. Y se aprende a vivir con ella, y se la lleva todo el tiempo, a veces, sin darse cuenta.
Sin embargo un día, porque volvimos a un lugar al que conocemos bien, pero al que ya no pertenecemos, o porque alguien del pasado nos visita en este lugar en donde estamos, pero al que tampoco pertenecemos, la luz de la aureola se hace sombras, se filtra hasta la garganta, se anuda, y sigue bajando, se agolpa en el pecho y estruja el alma, de tal manera que hace brotar dolor líquido de los ojos.
Ahí se vuelve angustia y dolor corpóreo, tangencial, presente y un frío escalofrío marca la línea de la espalda.
Un segundo de debilidad al que nos permitimos llamar, “extraño”, que también quiere decir ajeno.

Uno se esfuerza en conservar imágenes de la gente querida, y habitualmente descubro cierto rasgo común, que llamo el ”síndrome de los idos”, consiste en la certeza, o más bien, la ilusión, de que todos los seres a los que conocimos y quisimos están congelados en el lugar en el que los vimos por última vez. Volver, y descubrir que se han movido, que han cambiado, aviva el fuego de la angustia y la nostalgia. El ardor de extrañar.
Nunca vuelve el que se va, el que vuelve es siempre otro, que tampoco puede volver al mismo lugar del que se ha ido, aunque crea que sí, esta volviendo a un lugar que ha cambiado en su ausencia, entonces uno se queda en la nada, con al alma pegada a lugares y gente que ya no existen, con un pie aquí y otro allá de la encrucijada.
El sol sale y se pone todos los días como en una historieta.
Y el ido vive el aquí y el ahora con una intensidad abismal.
Sin embargo, de tanto en tanto, una gota del pasado se hace carne, un gramo de todo lo que hemos abandonado se hace presente y luego se va, dejando solo tristeza.Al ido siempre le falta algo, alguien.Hoy se fue mi mamá, se fue literalmente, volvió a su casa. Y hoy me pesa todo lo que extraño. Y extraño. Los extraño. Sin embargo cuando voy a verla yo, me quiero volver, porque también extraño.
Hoy lloro. Perdón por la tristeza. Hoy lloro y comparto con ustedes, algunos idos como yo, y otros tantos que se han quedado, el dolor de esta noche gris.
Finalmente, esta carta no es un pedido de auxilio, es una expresión. No concibo emocionarme sin escribir, ni se escribir si no estoy emocionada.
Esta carta es catarsis, porque estoy triste, mi mamá no está acá, para decirme “andá a dormir”, como mucha otra gente a la que quiero, que está, pero no está en ese día a día simple que alimenta las relaciones y que también alimenta el alma. No estar resume la sensación, concentra la angustia, explica el sabor de las lágrimas...
Escribo simplemente porque necesito decir que en estos momentos, más que en cualquier otro, extraño y confirmo por qué evito las despedidas. Siempre habrá tiempo para nuevas despedidas.
Y esa idea tampoco me conforma. Hoy estoy triste, apagada y solitaria, aunque haya mucha gente a mi alrededor, hoy me siento sola de muchos otros y extraño. Esta no es una nota como las otras. Es solo una voz al aire.
También escribo para decir a aquellos que extraño, que los amo.

De Espantapájaros e Interludios. Bajo el manzano. Oliverio Girondo.

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!


Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba de comedor a la despensa.

Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!


Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! !María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme,
volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio
planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.


¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!


Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay una diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas
a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción
de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

Poema Nro 12. Pablo Neruda.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda

Poema Nro 10. Pablo Neruda

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes? Diciendo qué palabras?

Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
Pablo Neruda